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“Mariposas en la encrucijada” y la resiliencia ante la violencia cotidiana

La obra de Leonela Jaramillo se estrena este jueves en el teatro de la Escuela de Arte, con entrada libre y gratuita. La apertura musical estará a cargo del Dúo Glissé.

Con dramaturgia, producción y dirección de Leonela Jaramillo, este jueves a las 19:45 se estrenará “Mariposas en la encrucijada” en el Teatro Gustavo Bove Bonnet de la Escuela de Arte (Clara Mizrahi S/N). En la previa de la puesta en escena, se presentará el Dúo Glissé conformado por Sebastián Barrionuevo y Paula Ferreyra. La entrada es libre y gratuita.

Se trata del proyecto final de tesis de Jaramillo, correspondiente a la carrera de Profesorado de teatro que cursa en el Instituto Superior de Formación Docente 806, lo que le llevó más de un año de arduo trabajo.

La obra aborda los diferentes tipos de violencia que suceden en la vida cotidiana, en donde, a su vez, los prejuicios de la sociedad están visibles y la vulnerabilidad, sensibilidad del ser humano, la distinción del cuerpo de la mujer y la desnudez, también están expuestos.

“Mariposas en la encrucijada”, apta para mayores de 16 años, cuenta con las actuaciones de Viviana Barrientos, Maximiliano Calvo, Fernanda Soto, Leandro Alvarado, Verónica Mansilla y su creadora, Leonela Jaramillo.

Leonela Jaramillo es la encargada de la dramaturgia, dirección y producción de la obra «Mariposas en la encrucijada».

“TODOS SOMOS MARIPOSAS”

Hablamos con Leonela y nos contó cómo fue el proceso y cuál es el sentido más profundo de la obra. “El proceso fue y es muy arduo, porque es un constante aprendizaje. A la obra la escribí hace dos años, pero hubo una reescritura e investigación para entrar más a fondo con esta temática”, le comentó a PATAGONIA EN ESCENA.

“Es un tema que me interpela, porque estamos rodeados de violencia. Tomo como eje central el cuerpo, porque entre tantas cosas que hay de violencia, ya sea verbal en las redes sociales, vemos cómo el cuerpo reacciona a eso. Vamos a lo más cotidiano: cuando algo nos pasa, ya sea felicidad, alegría, tristeza, enojo, eso pasa por el cuerpo. También surge la pregunta de si somos cuerpo o si tenemos un cuerpo, porque cuando hablamos de cuerpo es un concepto muy amplio. Entonces, la idea es visibilizar esto, teniendo en cuenta cómo reacciona el ser humano cuando nos atraviesa todo este tipo de situaciones, y también visibilizar esta lucha continua”, reflexionó.

Asimismo, explicó el nombre de la obra. “El título ‘Mariposas en la encrucijada’ también fue toda una búsqueda, porque la mariposa es un ser de transformación, de resiliencia, de fuerza, que está rodeada de cambios. Yo considero que todos somos mariposas, pensándolo desde un sentido metafórico, porque estamos en un proceso de transformación, porque cuando ves una mariposa, la ves toda bella, con alas, pero nació siendo una oruga. Esa mutación también es parte del ser humano”, remarcó.

En ese sentido, agregó: “lo pensé también desde los colores de la mariposa, en los tonos negros, grises y blancos. Nuestra vida no es todo blanco o negro. Hay grises también, y el gris representa la encrucijada, este camino por donde no saber ir. La encrucijada, básicamente, es cuando una persona está atrapada en el medio de una situación. Ahí juega el gris, ese equilibrio entre el negro y el blanco. Hay un poco de eso también en nuestra vida diaria”.

“Y también, para tener en cuenta cuando hablamos de la mariposa como transformación, no me refiero a que es un acto de superación inmediata, sino que es un proceso donde esa persona integra parte de su pasado con su nueva forma de ser, y la resiliencia tomando a esa práctica como una forma de recomponerse. Esa recomposición tiene diferentes pasos, retrocesos y avances. También hay que tener en cuenta que una de las cosas que unifica al ser humano con la mariposa, este destino posible, donde la herida y el dolor se transforman en un tejido que le permiten al alma sostenerse en el tiempo”, argumentó.

VISUALIZAR PARA VISIBILIZAR

Leonela inició este proceso basándose en imágenes que van más allá de lo visual. Esas ideas primigenias, se corporizaron en su primera obra. “Cuando hablamos de cuerpo, hay que pensarlo también desde este sentido de imagen, desde lo que es la corporalidad. Cuando comencé a escribir mi obra, fue a través de imágenes. Podemos hablar de millones de imágenes, no solo visuales, sino también auditivas, olfativas”, recalcó.

El estudio fue fundamental para terminar de darle forma a este sueño. “Son herramientas que me dio el Profesorado. Ahí empecé a prestarle atención a otras cosas, viviéndolas también, lo que me llevó a construir el proceso de la obra: primero escribirla, después buscar los intérpretes y establecer el grupo que tengo. Estoy sumamente orgullosa y contenta de poder haber establecido un grupo por varios meses”, reconoció.

“De por sí, el proyecto arrancó varios meses antes de ensayar, porque arranqué yo, escribiendo a cualquier hora, en plena madrugada, porque también la escritura tiene eso. Por ahí estás lo más bien en tu casa, en tu cama, ves algo o recordaste algo y decís ‘lo tengo que escribir’. Así se fueron construyendo las ideas, hasta que vas generando una unidad, un hilo conductor, teniendo en cuenta también esta temática que me interesaba abordar y visibilizar”, señaló.

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