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La mística blusera de Pappo llega al Cine Teatro Español como documental

El ciclo Cine Club proyecta este viernes y sábado “Algo ha cambiado: Un viaje quijotesco al Pappo’s Blues”, el film que reconstruye el auge del blues local en la década de 1990, cuando Norberto Napolitano lideraba dicho género y compartía escenario con figuras internacionales como B.B. King.

El Cine Teatro Español proyectará este viernes 27 y sábado 28 de marzo -ambos días a las 21:15- el documental “Algo ha cambiado: Un viaje quijotesco al Pappo’s Blues”, de Sergio “Chapete” Bonacci Lapalma, en el marco del ciclo Cine Club.

El film, que pasó por el BAFICI en 2025, sigue el regreso del organista de blues Melvyn “Deacon” Jones a la Argentina y reconstruye el auge del blues local en la década de 1990, cuando Norberto “Pappo” Napolitano lideraba dicho género y compartía escenario con figuras internacionales como B.B. King. Se traza una semblanza de la amistad musical entre ambos y rinde homenaje a los músicos de esa escena que ya no están.

Esta road movie de 2 horas y 11 minutos, descubre la historia secreta del blues en español, con testimonios únicos de músicos como Gilby Clarke, Carmine Appice, Tony Coleman, Larry McCray y Zakiya Hooker, quienes se suman a otros protagonistas como Melvyn “Deacon” Jones, Fernando Ortiz-Marquez, Peter Deantoni, James “Boogaloo” Bolden, “Goodtime” Charlie Brechtel, Rolando Castello Jr., Moris, Miguel Vilanova, Dizzy Espeche, Gaspar Benegas, Javier Febré, Pato Larralde, Jorge Pistocchi, Álvaro Villagra y Alejandro Medina.

UNA MITOLOGÍA DEL HÉROE CALLEJERO

Este documental es más que una biografía, es un homenaje a la amistad, un puente cultural y la prueba del poder unificador de la música. “Yo quería buscar el feeling del blues en un proyecto cinematográfico. Ese fue mi reto como realizador: que la gente se quede con algo que no se ve, sino que se siente”, comentó Lapalma en diálogo con Rolling Stone. El realizador se fascinó con Pappo tras haber de leído “El Hombre Suburbano”, la biografía escrita por Sergio Marchi, publicada en 2011.

Y agregó: “esta película tiene un trasfondo muy afroamericano, tanto del norte como del sur. Contar la historia de los afrodescendientes en Argentina sería otra película, pero por lo menos gracias al testimonio de Jorge Pistocchi y de otras imágenes de archivo, mucha gente se va a enterar de que en Argentina había una gran población y cultura africana”.

Hay músicos que dejan canciones. Otros dejan escenas. Pappo dejó una mitología. No la del bronce ni la del prócer prolijo, sino la del héroe callejero: el guitarrista que afinaba a los gritos, que hablaba en lunfardo técnico y que podía pasar del riff más sucio a una sutileza blusera con la naturalidad de quien cambia de vereda.

DE LA BOHEMIA DE LA PATERNAL A LOS CAMARINES DE CHICAGO

El film entiende algo decisivo: para relatar a Pappo no alcanza con ordenar archivos. También hay que seguirlo. Hay que salir a la ruta. El film nace de una promesa íntima -ayudar a Melvyn “Deacon” Jones a volver a la Argentina- y se transforma en una investigación sobre el “blues en español”.

Ese desplazamiento le da al relato un tono que recuerda más a la crónica de carretera que al inventario de hits. Pappo aparece como un nodo entre mundos: el under porteño de los 70, la bohemia de La Paternal, los tablados de Mar del Plata y, de pronto, los camarines de Chicago, donde el blues no es estilo sino idioma materno.

Lo más interesante es cómo la película desmonta un viejo prejuicio argentino: que el blues local era una copia tardía, una mímica. Las entrevistas con músicos estadounidenses cuentan otra historia. Para ellos, Pappo no era un imitador exótico sino un par. Un guitarrista con fraseo propio, áspero, menos académico que visceral. Alguien que había entendido que el blues no se estudia: se vive. Esa aceptación -la famosa “Blues Mafia”- funciona en el documental como una especie de diploma secreto. No legitima a Pappo: confirma lo que ya era.

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